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Javier WeberEn una entrevista realizada por Eduardo Castiglione, Periodista del Diario Clarín, el Director Técnico de la Selección Argentina analizó un 2010 con bruscos altibajos en el equipo nacional y dijo que “el año terminó bien”.

“Terminamos bien. Estamos cerrando un buen año”. Desde Miami, donde descansa junto con su familia y recibió al 2011, Javier Weber, el entrenador de la Selección argentina de vóleibol, aceptó revisar un 2010 movidito, que tuvo bruscos ascensos y descensos en el rendimiento del equipo, escenario que lo puso en situaciones de crisis y de gloria en partes más o menos iguales.

– ¿Cómo vive un entrenador cuando su equipo pierde 14 partidos seguidos y con qué se queda después cuando sus dirigidos cierran un Mundial con un digno 9° puesto? Más en vos, que como responsable de un grupo tuviste sólo éxitos en Grecia, Brasil y Bolívar…

– Haber administrado un plantel en crisis me ayudó a mejorar como entrenador. Ahora sé, porque lo aprendí a la fuerza, que los momentos de crisis ayudan a construir los tiempos de gloria.

– ¿Cómo ves ahora la transición entre un equipo que no pudo ganar ni un partido en la Liga Mundial y que después, en Italia, venció a rivales como Francia, Japón, España y República Checa?

– Es que necesariamente la primera parte ayudó a que ocurriera la segunda. Entre un momento y el otro tuve que reflexionar. Aceleré el final de un proceso (desafectó a cinco titulares) que pensaba podía llegar hasta el Mundial. Pero no fui para atrás con cosas que pensaba, porque en la mala lo fundamental fue que el equipo no jugó como yo esperaba.

– Sería oportuno que reflexionaras sobre la genética del talento. Esto que pasa en el fútbol con Juan Sebastián Verón siendo el hijo de un crack como fue Juan Ramón Verón. En el vóleibol, jugaste y disfrutaste con el enorme Hugo Conte y hoy tenés la posibilidad de administrar a ese tremendo jugador en formación que es Facundo…

– En primer lugar, hablando de Hugo y Facundo, digo que las emociones son fuertes. Porque Facu se asemeja muchísimo a lo que era su padre. La forma de ser, la personalidad, el talento. Pero lo bueno es que la cosa no termina ahí. Porque también están Rodrigo Quiroga, Nicolás Uriarte, ahora está creciendo Iván, el hijo de Daniel Castellani, al que ya tenemos en Bolívar. Todos estos casos sirven para confirmar que el talento viene desde la cuna.

– Resolver el tema del opuesto fue un tema importante durante algún tiempo. No fue un problema pero, casi…Ahora parece consolidado Federico Pereyra como atacante principal y en crecimiento la pareja con el armador Luciano De Cecco. ¿Esperás que juntos se acerquen al rendimiento que consiguieron Raúl Quiroga-Waldor Kantor en los años 80 y vos con Marcos Milinkovic en la década del 90?

– Creo que las duplas en el deporte no se construyen. Lo que sí puedo hacer como entrenador es limar algunas cosas, ver la química que tienen para ver cómo hacer para que crezcan juntos más rápido. Estoy seguro de que Fede y Luciano tienen todo para ser una dupla confiable. Hasta se pelean como nos peleábamos Marcos y yo, y a los diez segundos ya se amigaron otra vez. Están corrigiendo el tiempo de la pelota todo el tiempo en los entrenamientos y después, en el partido, sale con los ojos cerrados. Hay señales de que van por el buen camino.

– Serbia, Egipto y Finlandia serán rivales de Argentina en la próxima Liga Mundial. ¿Qué te parece la zona?

– La zona es muy buena para nosotros. Serbia está hoy por encima de la Argentina pero igual hay que jugar. Además, tenemos la chance de clasificarnos para el Final Six al menos como segundos. Y entrar a la finales tres años seguidos (antes fue Belgrado 2009 y Córdoba 2010) es un lindo objetivo a alcanzar.

– ¿Cómo da el balance, entonces?

– El año terminó bien. Por ranking, hoy estamos entre los ocho primeros. Pasamos por situaciones límite, para bien y para mal, en poco tiempo. Encontramos el equipo en cuatro o cinco meses. Pero esto es dinámico y continúa. La idea para 2011 es subir un escaloncito más.

Los beneficios de ser part time

Weber y el hecho de ser part time en la Selección. “No existe ningún inconveniente porque los calendarios son diferentes. En mi caso, está claro que son distintos los tiempos de actividad entre Bolívar y la Selección. Si creo que el desgaste es fuerte, pero no me arrepiento de nada. Yo dirijo equipos… como que están obligados a ganar. Igualmente lo recomiendo porque la doble función me hace estar en actividad permanente. Ves a los jugadores rivales que después podés dirigir. Probás en el club situaciones de juego con gente que también tenés en la Selección. El desgaste es grande, pero se soluciona con algún break durante el año”.

Fuente y Foto: Eduardo Castiglione / Clarín
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