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Javier WeberWeber volvió a dirigir al club de Marcelo Tinelli, al mismo tiempo que seguirá al frente de la Selección. “Nunca me fui”, asegura a Natalia Florio de Tiempo Argentino, y apuesta al título local y a la clasificación para Londres con el equipo nacional.

Llega transpirado a la confitería del club Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque. Tres ventiladores intentan refrescarlo a él y a sus ganas. Javier Weber se acomoda en la silla y pide un café, quiere bajar las revoluciones. Esas que sintió, de nuevo, hace un instante, cuando volvió a comandar una práctica de Drean Bolívar, su club, su proyecto, casi su primer amor. Ese al que asegura que nunca dejó pese a decidir hace meses dedicarse full time a su cargo de entrenador de la Selección Argentina y nombrar primero a Carlos Getzelevich y luego a Marcelo Silva como sus reemplazantes.

Sin embargo, hoy, a poco de cerrar un intenso año con la Selección, el ex armador argentino decide no descansar. No hay fiestas. No hay vacaciones. Otra vez, Weber quiere arriesgar. Una sorpresiva reprogramación del Preolímpico continental (iba a jugarse en enero y se pasó para mayo) lo dejó libre de compromisos con la celeste y blanca hasta al menos el 20 de abril y entonces, tuvo vía libre para volver a ponerse el buzo de coach de Bolívar. Y eso hizo.

“Cuando regresé de la Copa del Mundo en Japón tuve dos o tres charlas con Marcelo (Tinelli) y evaluamos en qué situación estaba el proyecto. Él me pidió que volviera y acepté de inmediato. Igual, la realidad es que nunca me fui. Siempre estuve atento a todas las situaciones, a cómo estaba el grupo, también tuve mucha participación en el armado del equipo. Siempre fui el responsable”, cuenta Weber.

– ¿No se dio una situación incómoda con tantos cambios de entrenadores para quiénes salían?

– A lo largo de estos años el que conoce el proyecto Bolívar sabe que acá no hay técnicos porque somos todo un grupo de trabajo. Primero comenzó Carlos, que es un gran entrenador, pero después fue mejor que volviera a sus funciones de mánager y quedó a cargo Marcelo (Silva), que es mi segundo, el que tenía más conocimiento de todos los chicos. Siempre optamos por la unidad del grupo independientemente de qué rol ocupe cada uno. Y en este caso pasó eso.

– ¿Cuánto influyó el subcampeonato en la Copa ACLAV?

– Nada, de hecho la decisión estaba tomada desde antes de que se jugara la semifinal. Y si bien a Bolívar en el 2011 no le tocó ganar hemos llegado a todas las finales y siempre fuimos protagonistas.

– ¿Qué le dijo al grupo?

– El objetivo es ser campeón, como lo es desde el principio. Pero siempre sabiendo que cada vez la Liga es más competitiva, más dura, más difícil y que hay equipos que se han reforzado muy bien. No hay que descuidarse pero el objetivo sigue siendo ser campeones.

– ¿Va a cuidar a jugadores en Bolívar pensando en la Selección?

– No, eso nunca estuvo en mente. Cada vez que nosotros pusimos a un jugador no fue en función de la Selección sino en los compromisos que ese jugador tenía y siempre cuidándolo para que llegue de la mejor manera a los torneos ya sea en la Selección o en el club.

– El 26 de abril dijo que arrancaba su ciclo Olímpico con la Selección, ¿en qué momento está hoy?

– Estamos mucho mejor (risas)… Posicionados entre los seis mejores del mundo, el equipo ha crecido en lo táctico, técnico y grupal, hizo una gran Liga Mundial, una gran Copa del Mundo en Japón y ahora sabemos a qué apuntar. Es cierto que tuvimos algunas fallas que nos han desnudado pero dimos un paso im portante aunque todavía no logramos el objetivo que es clasificar a los Juegos Olímpicos.

– En ese sentido hubiese preferido jugar el Preolímpico en enero…

– En este y en todos los sentidos… Nosotros teníamos toda una programación hecha, veníamos con un inflador tiki tiki desde abril y ahora se nos pinchó el globo. Era todo un proceso que se cerraba ahí y que ya teníamos más tiempo de preparación para los Juegos Olímpicos. Ahora hay que reprogramar todo, sabiendo que hay poco tiempo para eso.

– ¿Cuál fue el punto más alto de la Selección?

– En la Liga Mundial se jugó a un altísimo nivel, perdimos algunos partidos pero se le ganó dos veces a Serbia, otra a Italia, a Bulgaria y jugamos muy bien contra Brasil. La regularidad que logramos fue muy buena. Este equipo cuando juega muy bien le puede ganar a cualquiera. Ahora el desafío es mantener esa regularidad por dos horitas.

– Y llegar a Londres…

– Sí, ahora para cerrar el ciclo, el mío, porque después de los Juegos se me acaba el contrato hay que clasificar a los Juegos y ponerle la frutillita al postre.

Fuente y Foto: Natalia Florio / Tiempo Argentino

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